Capítulo número 6 de la temporada 1 (Primera temporada):
Nombre del episodio: Egeria.
Mientras César persigue a Pompeyo en Grecia, Marco Antonio se queda en Roma preparando el terreno; está introduciendo leyes para que los senadores que todavía están en la ciudad nombren a César "co-Cónsul". También les pide que liberen más esclavos y que se creen más puestos de trabajo para el pueblo. Pero el Senador jefe dice que lo que pide supondría un esfuerzo demasiado caro. "Sólo para unos pocos ricos que son dueños de las tierras", responde Marco Antonio, "y tendrán el consuelo de estar haciendo algo totalmente patriótico". Niobe se está haciendo cargo de su hermana Lyde desde que su marido desapareció. Cuando Pullo les dice que ha oído que el carnicero ha muerto, ambas mujeres se alteran notablemente. Pullo le pide a Lyde que olvide el pasado y que comience una nueva vida, que se ocupe de las personas que la quieren, y le lanza a Niobe un "¿No crees?". Niobe intenta consolar a su hermana, pero ésta la rechaza y la insulta, llamándola ladrona y ramera. Niobe insiste en que fue Evander el que acudió a ella y le dice a Lyde que ha sido una mala esposa, que si le hubiera dado un hijo, el affaire nunca habría tenido lugar. Después de decir esto, intenta retirarlo pero ya es demasiado tarde. Lyde no quiere que su hermana vuelva a dirigirle la palabra. En la ciudad, Atia sigue preocupada por la supuesta feminidad de su hijo Octavio y le sugiere que se aliste en el ejército de César para "tener sangre de Pompeyo en tu espada". Además, le pide a Pullo que se encargue de que el chico "penetre" a alguien cuanto antes. Así, Pullo lo lleva a uno de los burdeles de la ciudad, donde Octavio tiene la posibilidad de elegir entre un amplio abanico de bellas mujeres y chicos adolescentes. Elige a una muchacha, y después de que ésta le cuenta la triste historia de su familia asesinada, Octavio le pide que se ponga a cuatro patas. Más tarde, la chica le dice a Pullo que el joven se ha comportado "como un toro". Por su parte, Pompeyo logra reunir a más hombres y César se ve obligado a mandar una misiva a Marco Antonio. En ella, le comunica que las cosas han cambiado; ahora el ejército de Pompeyo le está persiguiendo. Todo el tiempo durante el que se negó a luchar, Pompeyo estaba reuniendo legiones del Este, y ahora sus tropas son diez veces más grandes que las de César. Por ello, ordena a Marco Antonio que lleve a la Decimotercera lo antes posible. Poco después de recibir esta información de César, Marco Antonio recibe una visita de uno de los mensajeros de Pompeyo, que le hace una oferta: Pompeyo le dará una provincia y dinero "suficiente para conservar tu dignidad", si decide traicionar a César. Marco Antonio necesitará un día para pensarlo. Atia le pide a Marco Antonio que reconsidere lo que piensa hacer, y después de una noche de pasión le sugiere que se casen. Si César es vencido, ella necesitará la protección de Antonio, y él "dinero y nobleza suficiente" para convertirse en rey, y convertirla a ella en reina. "Si tuviera que traicionar a un amigo, uno de tu misma sangre", dice él, enfadado. Al darse cuenta de que ambos son capaces de traicionar a César, la ataca: "Hasta ahora no me había dado cuenta de lo malvada y arpía que eres". Atia le da una bofetada, pero Marco Antonio se la devuelve. Ella le pide a voces que se vaya. Atia no se rinde y decide acudir a Servilia. Para ello, le encarga a su hija Octavia que le lleve un hombre desnudo con un gran pene, que le lleve una tortuga de oro. Servilia acepata el regalo con desgana, pero le asegura a Octavia que "a pesar de lo que otros hagan", sabe que la chica tiene un buen corazón y la invita a visitarla otras veces. Respecto a Octavio, ahora que ya es todo un hombre, Atia decide enviarlo a una academia fuera de Roma. Cuando el mensajero de Pompeyo vuelve al día siguiente para recibir una respuesta de Marco Antonio, éste le tira a una piscina. Después, reúne a la Decimotercera, incluidos Voreno y Pullo, para partir hacia Grecia.
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ACTIVIDADES:
Presta atención a la maniobra política de César con el nombramiento del otro co-cónsul (min. 5). ¿Cuál es su plan?
¿Qué papel juega en la religión romana la Bona Dea?
Capítulo número 5 de la temporada 1 (Primera temporada):
Nombre del episodio: El ariete ha tocado muro.
Perseguidos por las legiones de César hasta las costas italianas, Pompeyo y los senadores debaten su respuesta a la oferta de César. Finalmente optan por un "cese de hostilidades", a pesar de que Pompeyo insiste en que el acuerdo no es una entrega de armas. Simplemente necesita tiempo para traer nuevos hombres de Grecia y España. Cuando César y Marco Antonio leen la respuesta, creen que sus rivales han caído en la trampa y piensan en su control triunfal sobre Roma, con Pompeyo retirándose a España. El único problema ahora es la opinión pública. "Si no soy un tirano, si simplemente pido legitimidad, por qué no iba a aceptar tan favorables propuestas?, dice César. Posca inventa una excusa: "Pompeyo no te recibirá en persona, por eso no puede aceptar tu propuesta. Esto agrada a César, que piensa que Pompeyo no quiere recibirlo cara a cara, de hombre a hombre. Por otra parte, una de las criadas de Atia vio al joven Octavio saliendo con César de una habitación, después de que éste sufriera el ataque. Cuando ésta se lo cuenta a Atia, ella felicita a su hijo por seducir a su querido tío. "No estoy muy segura de que esto sea decente. Pero quién se atreve a decir, en estos tiempos que corren, qué es decente y qué no?". Con sus soldados a punto de llegar a La Galia, Voreno anuncia a su familia que pronto tendrá dinero suficiente para la dote nupcial de su hija, de manera que le permite llevarle al pequeño Lucio a su marido y comenzar así una vida de casados propiamente dicha. Vorena está entusiasmada con la idea mientras Niobe mira angustiada a su hijo. Pero los esclavos de Voreno caen gravemente enfermos -de los doce, todos menos uno sucumbieron a la gripe-. El único superviviente es un niño de cuatro años. Lucio no tiene más remedio que llevárselo a casa y cuidarlo para que se recupere, con la esperanza de poder venderlo y recuperar así algo de dinero. Mientras tanto, César ha estado rechazando las invitaciones de Atia y aceptando las de Servilia, lo que hace sospechar a sus hombres de que ella es la razón de que César esté retrasando el ataque a Pompeyo. En una de sus visitas nocturnas, Marco Antonio le cuenta a Atia lo que está pasando y ella confirma sus sospechas. Como Atia ya se ha dado cuenta de que su hijo Octavio no es el joven amante de César que ella creía, manda a Pullo que enseñe a su hijo las "artes masculinas". Entre ambos se establece entonces una relación de complicidad y Pullo decide pedirle consejo al chico sobre si debería contarle a un amigo (Lucio) sus sospechas acerca de Niobe. Octavio es claro: "Sin hechos, debes permanecer en silencio". Completamente ajeno a los problemas de su familia, Lucio se preocupa por sus finanzas y acude a Erastes, su vecino rico, para pedirle un préstamo y comprar más esclavos. En su lugar, éste le ofrece trabajar para él como guardaespaldas. Durante su primer encargo, Erastes le pide que mate a un hombre que no le ha pagado. Pero Voreno se niega y dimite. Mientras, en las blancas paredes de la ciudad de Roma han aparecido varios dibujos de un hombre y una mujer practicando el sexo, y los nombres de César y Servilia aparecen bajo ellos. Cuando César y su mujer ven los dibujos, una humillada Calpurnia amenaza a su esposo con el divorcio. Esto alarma a César. La siguiente visita de César a Servilia no será tan amigable. César se muestra frío y le dice que todo se ha acabado entre ellos. Quiere irse al sur para buscar a Pompeyo y no se volverán a ver nunca más. "Ten por seguro que no es que no te quiera. Debo hacer lo que es correcto para la República". Después de oír esto, Servilia monta en cólera y le ataca hasta que le hace sangre en la mejilla. César la tira al suelo y la abofetea dos veces antes de irse, furioso. Servilia, desconsolada, se queda llorando. Por su parte, Voreno está al límite y recurre a Marco Antonio para decirle que ha reconsiderado la oferta de volver al ejército de César. Marco Antonio acepta, pero sólo porque César le ha dejado en Roma y necesita buenos hombres. Voreno pronto se inicia en el Evocati por un sacerdote viejo, que preside una ceremonia en el Templo de Marte. Cuando se entera de que Atia estaba detrás de los dibujos en las paredes de Roma, Servilia decide vengarse. Para ello, utiliza un libro de magia e invoca a los espíritus de sus antepasados, para echarles una maldición a Atia y César. "Haz que su pene se marchite. Que sus huesos se rompan. Que sus legiones se ahoguen en su propia sangre." Mientras Servilia maldice a Atia y a sus hijos, Octavio se escapa de la villa de su madre en medio de la noche, uniéndose a Pullo en una misión secreta. Los dos le tienden una emboscada a Evander fuera de su carnicería, después lo torturan hasta que dice la verdad: él era el amante de Niobe y el bebé es suyo. Después de desvelar esto, Pullo lo apuñala repetidamente. Después de arrojar su sangriento cuerpo a una alcantarilla, Octavio advierte a Pullo de que no debe decir nada. "Voreno no debe saberlo nunca". Pullo asiente en silencio. Al sur de la ciudad, César y sus legiones llegan a un campamento vacío, donde sólo queda el humo de un fuego ya apagado. Llegan tarde: Pompeyo y sus hombres ya se han hecho a la mar.
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ACTIVIDADES:
¿Qué papel tienen las termas como foro de reunión entre romanos (min. 22)? Describe el normal funcionamiento de estos establecimiento a partir de la siguiente imagen (presta especial atención a los distintos espacios interiores y exteriores). Localiza en GoogleMaps un ejemplo de termas romanas.
¿Qué era en la época republicana un homo novus?¿Por qué Cicerón suele ser puesto como ejemplo (min. 34)?
Explica el rito que sigue Servilia en el min. 40: origen, divinidades implicadas, materiales... (palabra clave: tabellae defixionum)
Lee atentamente el siguiente texto de Suetonio (Vida de los Doce Césares) y compara lo que en él se narra con lo sucedido en este capítulo.
XLV. Se afirma que César era de estatura elevada, blanco de tez, bien conformado de miembros, cara redonda, ojos negros y vivos, temperamento robusto, aunque en sus últimos tiempos le acometían repentinos desmayos y terrores nocturnos que le turbaban el sueño. Experimentó también dos veces ataques de epilepsia, mientras desempeñaba sus cargos públicos. Concedía mucha importancia al cuidado de su cuerpo, y no contento con que le cortasen el pelo y afeitasen con frecuencia, hacíase arrancar el vello, por lo que fue censurado, y no soportaba con paciencia la calvicie, que le expuso mas de una vez a las burlas de sus enemigos. Por este motivo, atraíase sobre la frente el escaso cabello de la parte posterior; y también por lo mismo, de cuantos honores le fueron concedidos por el pueblo y el Senado, ninguno le fue tan grato como el de llevar constantemente una corona de laurel. Era también cuidadoso de su traje; usaba lacticlavia guarnecida de franjas que le llegaban hasta las manos, poniéndose siempre sobre esta prenda un cinturón muy flojo. Esta costumbre hacia exclamar frecuentemente a Sila, dirigiéndose a los nobles: Desconfiad de ese joven tan mal ceñido.
Capítulo número 4 de la temporada 1 (Primera temporada):
Nombre del episodio: Robando a Saturno.
"Y aquí estamos, refugiados en nuestro propio país", dice Cicero a Pompeyo y a sus seguidores, mientras se asientan en su campamento provisional en el sur de Roma. "No somos refugiados", responde Pompeyo con dureza, y explica su estrategia a sus hombres: "Sin oro, César tendrá que recurrir a la violencia, y una vez que la sangre empiece a correr, el pueblo querrá vengarse de él. Mientras él se dedica a enfrentarse a la multitud, yo estaré reuniendo un ejército como él nunca ha visto!". Evidentemente, aún está por resolver la incógnita de quién tiene el oro perdido. Quinto Pompeyo, que es como su padre pero con cara de ardilla, ha llegado de Brindisi para ayudar a encontrarlo. Además de haber conseguido sacarles la verdad a los traidores, le revela a su padre la información que tanto ha esperado: el tesoro no ha caído en manos de César. Éste ya ha vuelto a la ciudad y ha asumido el mando, estableciendo la ley marcial para controlar la anarquía que ha dejado su rival. Su primera misión es ganarse el apoyo de los sacerdotes y pide que los augurios sean interpretados de tal manera que el pueblo de Roma entienda que los dioses están de su parte. A pesar de la tranquilidad que se respira en la ciudad, Lucio Voreno está ansioso por empezar una nueva vida como comerciante, y organiza una fiesta para conseguir socios. Pretende importar bienes desde La Galia (esclavos, trufas y vino) y para ello debe hacer migas con los hombres de negocios del lugar. Mientras se prepara para recibir a sus invitados, Marco Antonio aparece sin avisar para hacerle entender a Voreno lo que supone dejar el ejército de César. "¡No soy un desertor! ¡He cumplido mi condena!", insiste Voreno. "Una vez pasado el Rubicón, los romanos son ciudadanos, no soldados. Legalmente, no podría haber hecho otra cosa". "Eres tan estúpido como un sacerdote cegado por su capucha ", le dice Marco Antonio, y poco después le hace una oferta: Si Voreno vuelve a la Decimotercera, será ascendido a prefecto de primer grado y compensado con una importante bonificación. Pero Lucio rechaza la oferta. En la ciudad, Atia prepara la cena de bienvenida de César, todo un honor para ella. Está preocupada porque dice que su hijo Octavio tiene el alma "claramente femenina", además de una evidente falta de interés por el sexo. "Cuando mi abuelo tenía tu edad, ninguna niña esclava estaba a salvo", alardea ella, y le obliga a comer testículos de cabra para potenciar su virilidad. En la fiesta de Voreno aparece la hermana de Niobe, Lyde, que llega con Evander, el carnicero, el amante de Niobe y padre de su hijo pequeño. "Este es mi marido, Evander Pulchio", dice Lyde, mientras presenta a su nervioso esposo a Lucio. Mientras van llegando el resto de los invitados, Voreno intenta, de forma torpe, dar un pequeño discurso, mientras el pequeño Lucio llora en brazos de Lyde. Evander no puede resistirse y coge al niño ante la mirada nerviosa de Niobe. Lyde termina su copa de vino y se pone a bailar con un joven; Niobe le pide al carnicero que se la lleve de la fiesta, temerosa de que se vaya de la lengua y ella monta una escena. Mientras, en casa de Atia, César ha recibido calurosamente a sus invitados, asegurándose de no darles razones para que se arrepientan de ser amigos suyos. Atia es el centro de atención, pero la presencia de Servilia le preocupa: no quiere que nada ni nadie se interponga entre ella y su poderoso tío. En cambio, la esposa de César, Calpurnia, no parece preocuparle tanto. Es una mujer distante y formal, que cumple su papel de esposa digna y majestuosa. César, siguiendo con su objetivo de ganarse a los sacerdotes, le ofrecen al jefe Augur una cuantiosa suma de dinero como "regalo de cumpleaños" para su extravagante esposa. "Estará bajo tu tutela", le agradece el sacerdote. "Pensar bien de mí será su única obligación", responde César. Estando en su casa, Voreno recibe una visita sorpresa. Esta vez es Quinto, el hijo de Pompeyo, con sus hombres, en busca del tesoro. Les asegura que él no sabe nada, pero ellos le atacan. La pelea es interrumpida por una escandalosa multitud a las puertas de la casa de Voreno. Llevan a un hombre que arroja monedas a los mendigos de la calle. Se trata de Pullo. cuando éste entra en casa de Lucio los hombres de Quinto se abalanzan sobre él, pero Pullo arroja la bolsa llena de oro al aire, y los hombres de Quinto se apresuran a recoger las monedas. Tras vencer a Quinto y a sus hombres, Pullo trama un plan para escaparse con el dinero a España. Voreno no se quedará con él: "Al amanecer todos sabrán lo que has hecho y dónde estás. Mi casa ha sido invadida y casi matan a mi mujer por tu culpa". Con estas palabras, Voreno convence a Pullo para que entregue el oro a César. Quinto regresa junto a su padre con una propuesta de tregua, a pesar del recelo de Marco Antonio y el joven Octavio, que sospecha que esa tregua separará a Pompeyo de sus hombres. Esta interpretación agrada a César, pero cuando se dispone a explicar su estrategia, sufre un ataque de epilepsia. Posca y Octavio, aterrorizados, intentan calmarlo y lo esconden hasta que se le pasa el ataque. Cuando César se recupera, aturdido, envía a Calpurnia a casa y se va directo a la habitación de Servilia. Fuera de la ciudad, Pompeyo, una vez leída la propuesta de tregua de César, arruga el papel y no les dice nada a sus hombres. Cuando éstos se enteran de lo que César le ha propuesto (inmunidad legal, desarme de ambos bandos), Cicero, Scipio y Bruto le piden a Pompeyo que reconsidere la oferta. "¿Creéis que debo desarmarme? ¡Yo soy cónsul de Roma y él, un criminal!" Una vez en Roma, Pullo vuelve a casa de Voreno con el oro de César, pero allí se encuentra a Niobe y Evander, que están teniendo una conversación sospechosa. Mientras, Voreno está en alguna parte, postrándose ante el santuario de Jano y suplicándole perdón.
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ACTIVIDADES:
¿Por qué es a Jano a quién le dedica Voreno sus rezos a la hora de abrir la carnicería (min. 12)? ¿A qué otro dios o dioses se podría haber dirigido a la hora de abrir un comercio?
Explica los rasgos principales del dios Jano aportando y explicando alguna imagen representativa de este dios típicamente itálico. ¿Cómo eran sus templos y por qué crees que eran así?¿Qué conceptos se derivan actualmente de este dios?
¿Qué es un arúspice (min. 17)?¿Qué origen tenía esta figura religiosa? Echa un vistazo a la siguiente imagen y utilízala en tu explicación. ¿Para qué sirve este objeto? Investiga sobre lo que opinaba Catón de los arúspices.
¿Qué es un augur?¿Qué lo diferencia de los arúspices?¿Qué condiciones solía cumplir los jefes augures?¿Qué opinión te merece su intervención en el capítulo (min. 28) en relación con el funcionamiento de la vida política en Roma?
Lee atentamente esta descripción de César y compáralo con lo que sucede en el capítulo:
"XLV. Se afirma que César era de estatura elevada, blanco de tez, bien conformado de miembros, cara redonda, ojos negros y vivos, temperamento robusto, aunque en sus últimos tiempos le acometían repentinos desmayos y terrores nocturnos que le turbaban el sueño. Experimentó también dos veces ataques de epilepsia, mientras desempeñaba sus cargos públicos. Concedía mucha importancia al cuidado de su cuerpo, y no contento con que le cortasen el pelo y afeitasen con frecuencia, hacíase arrancar el vello, por lo que fue censurado, y no soportaba con paciencia la calvicie, que le expuso mas de una vez a las burlas de sus enemigos. Por este motivo, atraíase sobre la frente el escaso cabello de la parte posterior; y también por lo mismo, de cuantos honores le fueron concedidos por el pueblo y el Senado, ninguno le fue tan grato como el de llevar constantemente una corona de laurel. Era también cuidadoso de su traje; usaba lacticlavia guarnecida de franjas que le llegaban hasta las manos, poniéndose siempre sobre esta prenda un cinturón muy flojo. Esta costumbre hacia exclamar frecuentemente a Sila, dirigiéndose a los nobles: Desconfiad de ese joven tan mal ceñido."
SUETONIO, Vida de los Doce Césares, Julio César, XLV.