Capítulo número 4 de la temporada 1 (Primera temporada):
Nombre del episodio: Robando a Saturno.
"Y aquí estamos, refugiados en nuestro propio país", dice Cicero a Pompeyo y a sus seguidores, mientras se asientan en su campamento provisional en el sur de Roma. "No somos refugiados", responde Pompeyo con dureza, y explica su estrategia a sus hombres: "Sin oro, César tendrá que recurrir a la violencia, y una vez que la sangre empiece a correr, el pueblo querrá vengarse de él. Mientras él se dedica a enfrentarse a la multitud, yo estaré reuniendo un ejército como él nunca ha visto!". Evidentemente, aún está por resolver la incógnita de quién tiene el oro perdido. Quinto Pompeyo, que es como su padre pero con cara de ardilla, ha llegado de Brindisi para ayudar a encontrarlo. Además de haber conseguido sacarles la verdad a los traidores, le revela a su padre la información que tanto ha esperado: el tesoro no ha caído en manos de César. Éste ya ha vuelto a la ciudad y ha asumido el mando, estableciendo la ley marcial para controlar la anarquía que ha dejado su rival. Su primera misión es ganarse el apoyo de los sacerdotes y pide que los augurios sean interpretados de tal manera que el pueblo de Roma entienda que los dioses están de su parte. A pesar de la tranquilidad que se respira en la ciudad, Lucio Voreno está ansioso por empezar una nueva vida como comerciante, y organiza una fiesta para conseguir socios. Pretende importar bienes desde La Galia (esclavos, trufas y vino) y para ello debe hacer migas con los hombres de negocios del lugar. Mientras se prepara para recibir a sus invitados, Marco Antonio aparece sin avisar para hacerle entender a Voreno lo que supone dejar el ejército de César. "¡No soy un desertor! ¡He cumplido mi condena!", insiste Voreno. "Una vez pasado el Rubicón, los romanos son ciudadanos, no soldados. Legalmente, no podría haber hecho otra cosa". "Eres tan estúpido como un sacerdote cegado por su capucha ", le dice Marco Antonio, y poco después le hace una oferta: Si Voreno vuelve a la Decimotercera, será ascendido a prefecto de primer grado y compensado con una importante bonificación. Pero Lucio rechaza la oferta. En la ciudad, Atia prepara la cena de bienvenida de César, todo un honor para ella. Está preocupada porque dice que su hijo Octavio tiene el alma "claramente femenina", además de una evidente falta de interés por el sexo. "Cuando mi abuelo tenía tu edad, ninguna niña esclava estaba a salvo", alardea ella, y le obliga a comer testículos de cabra para potenciar su virilidad. En la fiesta de Voreno aparece la hermana de Niobe, Lyde, que llega con Evander, el carnicero, el amante de Niobe y padre de su hijo pequeño. "Este es mi marido, Evander Pulchio", dice Lyde, mientras presenta a su nervioso esposo a Lucio. Mientras van llegando el resto de los invitados, Voreno intenta, de forma torpe, dar un pequeño discurso, mientras el pequeño Lucio llora en brazos de Lyde. Evander no puede resistirse y coge al niño ante la mirada nerviosa de Niobe. Lyde termina su copa de vino y se pone a bailar con un joven; Niobe le pide al carnicero que se la lleve de la fiesta, temerosa de que se vaya de la lengua y ella monta una escena. Mientras, en casa de Atia, César ha recibido calurosamente a sus invitados, asegurándose de no darles razones para que se arrepientan de ser amigos suyos. Atia es el centro de atención, pero la presencia de Servilia le preocupa: no quiere que nada ni nadie se interponga entre ella y su poderoso tío. En cambio, la esposa de César, Calpurnia, no parece preocuparle tanto. Es una mujer distante y formal, que cumple su papel de esposa digna y majestuosa. César, siguiendo con su objetivo de ganarse a los sacerdotes, le ofrecen al jefe Augur una cuantiosa suma de dinero como "regalo de cumpleaños" para su extravagante esposa. "Estará bajo tu tutela", le agradece el sacerdote. "Pensar bien de mí será su única obligación", responde César. Estando en su casa, Voreno recibe una visita sorpresa. Esta vez es Quinto, el hijo de Pompeyo, con sus hombres, en busca del tesoro. Les asegura que él no sabe nada, pero ellos le atacan. La pelea es interrumpida por una escandalosa multitud a las puertas de la casa de Voreno. Llevan a un hombre que arroja monedas a los mendigos de la calle. Se trata de Pullo. cuando éste entra en casa de Lucio los hombres de Quinto se abalanzan sobre él, pero Pullo arroja la bolsa llena de oro al aire, y los hombres de Quinto se apresuran a recoger las monedas. Tras vencer a Quinto y a sus hombres, Pullo trama un plan para escaparse con el dinero a España. Voreno no se quedará con él: "Al amanecer todos sabrán lo que has hecho y dónde estás. Mi casa ha sido invadida y casi matan a mi mujer por tu culpa". Con estas palabras, Voreno convence a Pullo para que entregue el oro a César. Quinto regresa junto a su padre con una propuesta de tregua, a pesar del recelo de Marco Antonio y el joven Octavio, que sospecha que esa tregua separará a Pompeyo de sus hombres. Esta interpretación agrada a César, pero cuando se dispone a explicar su estrategia, sufre un ataque de epilepsia. Posca y Octavio, aterrorizados, intentan calmarlo y lo esconden hasta que se le pasa el ataque. Cuando César se recupera, aturdido, envía a Calpurnia a casa y se va directo a la habitación de Servilia. Fuera de la ciudad, Pompeyo, una vez leída la propuesta de tregua de César, arruga el papel y no les dice nada a sus hombres. Cuando éstos se enteran de lo que César le ha propuesto (inmunidad legal, desarme de ambos bandos), Cicero, Scipio y Bruto le piden a Pompeyo que reconsidere la oferta. "¿Creéis que debo desarmarme? ¡Yo soy cónsul de Roma y él, un criminal!" Una vez en Roma, Pullo vuelve a casa de Voreno con el oro de César, pero allí se encuentra a Niobe y Evander, que están teniendo una conversación sospechosa. Mientras, Voreno está en alguna parte, postrándose ante el santuario de Jano y suplicándole perdón.
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ACTIVIDADES:
¿Por qué es a Jano a quién le dedica Voreno sus rezos a la hora de abrir la carnicería (min. 12)? ¿A qué otro dios o dioses se podría haber dirigido a la hora de abrir un comercio?
Explica los rasgos principales del dios Jano aportando y explicando alguna imagen representativa de este dios típicamente itálico. ¿Cómo eran sus templos y por qué crees que eran así?¿Qué conceptos se derivan actualmente de este dios?
¿Qué es un arúspice (min. 17)?¿Qué origen tenía esta figura religiosa? Echa un vistazo a la siguiente imagen y utilízala en tu explicación. ¿Para qué sirve este objeto? Investiga sobre lo que opinaba Catón de los arúspices.
¿Qué es un augur?¿Qué lo diferencia de los arúspices?¿Qué condiciones solía cumplir los jefes augures?¿Qué opinión te merece su intervención en el capítulo (min. 28) en relación con el funcionamiento de la vida política en Roma?
Lee atentamente esta descripción de César y compáralo con lo que sucede en el capítulo:
"XLV. Se afirma que César era de estatura elevada, blanco de tez, bien conformado de miembros, cara redonda, ojos negros y vivos, temperamento robusto, aunque en sus últimos tiempos le acometían repentinos desmayos y terrores nocturnos que le turbaban el sueño. Experimentó también dos veces ataques de epilepsia, mientras desempeñaba sus cargos públicos. Concedía mucha importancia al cuidado de su cuerpo, y no contento con que le cortasen el pelo y afeitasen con frecuencia, hacíase arrancar el vello, por lo que fue censurado, y no soportaba con paciencia la calvicie, que le expuso mas de una vez a las burlas de sus enemigos. Por este motivo, atraíase sobre la frente el escaso cabello de la parte posterior; y también por lo mismo, de cuantos honores le fueron concedidos por el pueblo y el Senado, ninguno le fue tan grato como el de llevar constantemente una corona de laurel. Era también cuidadoso de su traje; usaba lacticlavia guarnecida de franjas que le llegaban hasta las manos, poniéndose siempre sobre esta prenda un cinturón muy flojo. Esta costumbre hacia exclamar frecuentemente a Sila, dirigiéndose a los nobles: Desconfiad de ese joven tan mal ceñido."
SUETONIO, Vida de los Doce Césares, Julio César, XLV.
Capítulo número 3 de la temporada 1 (Primera temporada):
Nombre del episodio: Una lechuza en un arbusto espinoso.
A treinta millas de Roma, César envía a Voreno, Pullo y otros soldados de la caballería Nubia a una misión de reconocimiento, con la orden de avanzar sólo hasta que encuentren resistencia. "No habrá violaciones, saqueos ni incendios", dice, y le entrega un pregón a Voreno para que lo pronuncie ante los ciudadanos de Roma. En Roma, por la noche, un hombre vestido con un delantal de carnicero entra en la casa de Lucio Voreno. Niobe se asusta. "Tengo que ver a mi hijo", dice mientras observa al niño que está en la cuna. Desesperada, Niobe le pide a gritos que se vaya, pero al instante se rinde cuando él la besa. "Nunca te he querido", le dice a punto de llorar. "Pensé que Voreno había muerto. Y tú te aprovechaste de eso". Cuando él se niega a irse de la casa, Niobe le amenaza con un cuchillo. "Si no aceptas mi amor, entonces mátame", dice él. Niobe no puede evitarlo y cede de nuevo. En ese momento aparece su hija mayor, Vorena, y el hombre se va. La joven suplica a su madre que le cuente la verdad a Voreno. "Tú pensabas que estaba muerto. ¡Papá lo entenderá!". Pero Niobe es tajante: "Nos matará a todos. ¡No digas ni una palabra!". Cada vez más cerca de la ciudad, Voreno, Pullo y su caballería se encuentran con una tropa de nuevos reclutas de Pompeyo, que bloquean el paso a Roma. Pullo no hace caso a las órdenes de Voreno y se adelanta con su espada en alto, seguido por un grupo de soldados. El pánico se extiende entre los jóvenes soldados de Pompeyo, que se dan la vuelta y huyen. Más tarde, cuando un mensajero le informa de lo ocurrido, Pompeyo se sorprende al saber que los hombres de César han avanzado con tanta rapidez. Pompeyo, convencido de que César atacará Roma directamente, le dice a Cicero y a Cato que no tiene los hombres necesarios para defender Roma, y que deben realizar una retirada táctica hacia el sur. "Puedo reunir a mis legiones allí. y después volver a tomar la ciudad". Cato, enfurecido, le dice: "¡Has perdido Roma y tan siquiera has desenvainado tu espada!". Pompeyo emite una orden a los ciudadanos de Roma: todos los nobles y caballeros deben abandonar la ciudad, y cualquiera que decida quedarse y ayudar a los traidores, será considerado enemigo de Roma. Esta orden obliga a las familias patricias a posicionarse en uno de los bandos. Bruto decide entonces huir. "César es mi amigo más querido, pero lo que está haciendo. La República es más importante que cualquier amistad", argumenta. Y cuando su madre, Servilia, decide esperar a que César regrese, su hijo le dice: "Te estás dejando llevar por la lujuria insatisfecha. Búscate un buen cirineo en el mercado y termina con esta sinrazón". Octavia se escapa para verse con su marido por última vez, ya que antes de que éste se vaya al exilio, Atia ha encargado que lo maten. Mientras se preparan para abandonar la ciudad, la nueva esposa de Pompeyo intenta que éste entre en razón y le recuerda que debe ocuparse de cuidar su tesoro, el oro que necesitará para alimentar y pagar a sus legiones. Pompeyo, distraído, envía a Durio, su ayudante, a que vigile el oro, cargando su cámara acorazada en un carro. De camino a la ciudad, Durio es apuñalado por uno de sus empleados, Appius, que desvía el trayecto. A las puertas de Roma, Appius y sus socios se topan con Pullo y Voreno, que sospechan de las sandalias de los soldados. Una batalla sangrienta se produce mientras los nubios intentan matar a los vigilantes del oro, pero Appius ya se ha escapado en su caballo. Destinados a llevar a cabo su misión, los hombres de César abandonan la carreta para seguir con su entrada en Roma. Voreno está desconcertado al encontrar la ciudad abandonada e indefensa. "Los soldados de La República no huyen de esta manera. Debe de haber sido una estrategia, una trampa". Fiel a César, desenrolla el pergamino éste le ha dado y comienza a leerlo: "Ciudadanos, he vuelto a Italia con la única intención de reivindicar mi derechos legales y morales. No deseo tener poderes que estén en contra de la ley." Desconcertado por estas palabras, Voreno se despoja de su uniforme de soldado y le anuncia a Pullo que abandona el ejército de César. "Ya he pecado bastante". Pullo no consigue convencerlo y cada uno se va a su casa. De camino, atravesando las calles desiertas, Voreno se para en el santuario de Venus y reza para que su esposa siga amándole. Cuando por fin se encuentra con ella, le suplica perdón, prometiéndole alejarse si ella así lo desea. Invadida por las lágrimas, Niobe está a punto de confesar, pero Voreno la coge en sus brazos. "El pasado ya pasó. ¿Comenzamos de nuevo?" Por su parte, Pullo encuentra el oro de Pompeyo en la carreta que llevaba Appius, y con ella, una esclava que llevaban atada. Pullo la libera y se la lleva en el carro. En esos momentos, César y la Decimotercera se acercan a su destino, ansiosos por llegar a Roma.
Cita TRES párrafos del artículo y ejemplifícalos con alguna escena de los tres primeros capítulos vistos hasta ahora.
Presta atención a la oración y voto de Voreno a Venus (min. 35). Haz un breve análisis de la figura de Venus en Roma: atributos, función, relación con los orígenes míticos de la Ciudad y templos romanos dedicados a Venus más destacables (Localízalos en GoogleMaps)