Siempre resulta importante saber cómo se forman los verbos latinos, no tanto por la necesidad de construirlos como de detectarlos. Para ello siempre es aconsejable disponer una tabla donde podamos distinguir los segmentos morfológicos:
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jueves, 23 de septiembre de 2010
miércoles, 22 de septiembre de 2010
"Los Clásicos de Grecia y Roma" - Editorial Gredos (I): "Ilíada" de Homero.
Pocas obras literarias tienen una sombra tan grande como la Ilíada. Y eso que el momento de su concepción hay que buscarlo en la oscuriadad de los siglos X-VIII a.C. por la zona de Jonia, actual Turquía. Si hacemos caso a todos los diversos rumores respecto al nacimiento de su genio creador, haríamos un recorrido turístico virtual desde la actual Izmir hasta la isla de Quíos.
Y eso si el célebre poeta, al que la tradición le aduce una ceguera casi mística, existió realmente o si, como dicen algunos, realmente serían varios "Homeros".
El origen de semejante obra tuvo lugar en una época en la que la escritura fenicia aún no se había adaptado a la lengua griega, en la que la tradición oral imperaba sobre los, por tanto, aún inexistentes relatos escritos, lo que le otorga a Homero un aurea fantástica que lo convierte en el referente literario de todo el mundo intelectual griego y romano.
Y la sombra de esta obra llega a nuestros días con tal fuerza que su contexto narrativo, la guerra de Troya, es, probablemente, junto con los trabajos de Hércules, uno de los mitos griegos más conocidos por todos.
Debemos ser sinceros y reconocer que tal proyección se ha de agradecer a obras cinematográficas relativamente actuales que con éxito dispar se han hecho eco que todo el mito, algunas, como la Troya de Wolfgang Petersen, que maltratan a Homero, alterando muchos de los elementos que hacen del mito el punto clave para la comprensión de eso que se ha venido a llamar "héroe homérico".
Y es que la Ilíada no concentra su atención, en contra de lo que desde la lejanía se puede llegar a pensar, en el conjunto de la Guerra de Troya, sino en la desmedida cólera de su personaje principal, el invencible y divino Aquiles, acacecida en el último año del conflicto. Desde su origen hasta su aplacamiento se intercalan multitud de relatos, algunos pasados y otros futuros, y de personajes que dan a Homero esa genialidad narrativa e, incluso, descriptiva, que se superará aún más con la Odisea.
Son muchos los aspectos que definen la obra, inabordables en su conjunto desde aquí, pero muy nítidamente explicados en la introducción que Emilio Crespo ha realizado para Gredos: desde su proyección histórica como clásico literario hasta la peculiaridad de unos personajes tremendamente seductores, ya los que participan de la guerra de forma activa, como los que la presencian desde los muros de la ciudad o desde el campamento griego.
Es una obra, sin duda, imprescindible pero compleja, algo que esta edición solventa con notas a pie de página escuetas pero extremadamente útiles que ayudarán al lector a desentrañar las interioridades del mundo homérico, y no, como dice el autor de esta edición, para explicar la traducción.
Respecto al texto homérico diremos que no es fácil abordar su proceso de traslación a la lengua castellana. La variedad de dialectos griegos que en él se condensa, su tradición oral y, por tanto, su origen en verso hexamétrico dificultan enormemente la traducción, lo que obliga a mantener una postura clara y definida a la hora de iniciar la tarea, más aún si el público no es especialista. Con todo, propios y ajenos, especialistas y aficionados, encontarán en esta edición de Gredos, con Emilio Crespo, una muy buena manera de internarse en los arcanos de un mundo antiguo que ya era tal para los propios intelectuales griegos de la época clásica.
Y eso si el célebre poeta, al que la tradición le aduce una ceguera casi mística, existió realmente o si, como dicen algunos, realmente serían varios "Homeros".
El origen de semejante obra tuvo lugar en una época en la que la escritura fenicia aún no se había adaptado a la lengua griega, en la que la tradición oral imperaba sobre los, por tanto, aún inexistentes relatos escritos, lo que le otorga a Homero un aurea fantástica que lo convierte en el referente literario de todo el mundo intelectual griego y romano.
Y la sombra de esta obra llega a nuestros días con tal fuerza que su contexto narrativo, la guerra de Troya, es, probablemente, junto con los trabajos de Hércules, uno de los mitos griegos más conocidos por todos.
Y es que la Ilíada no concentra su atención, en contra de lo que desde la lejanía se puede llegar a pensar, en el conjunto de la Guerra de Troya, sino en la desmedida cólera de su personaje principal, el invencible y divino Aquiles, acacecida en el último año del conflicto. Desde su origen hasta su aplacamiento se intercalan multitud de relatos, algunos pasados y otros futuros, y de personajes que dan a Homero esa genialidad narrativa e, incluso, descriptiva, que se superará aún más con la Odisea.
Son muchos los aspectos que definen la obra, inabordables en su conjunto desde aquí, pero muy nítidamente explicados en la introducción que Emilio Crespo ha realizado para Gredos: desde su proyección histórica como clásico literario hasta la peculiaridad de unos personajes tremendamente seductores, ya los que participan de la guerra de forma activa, como los que la presencian desde los muros de la ciudad o desde el campamento griego.
Es una obra, sin duda, imprescindible pero compleja, algo que esta edición solventa con notas a pie de página escuetas pero extremadamente útiles que ayudarán al lector a desentrañar las interioridades del mundo homérico, y no, como dice el autor de esta edición, para explicar la traducción.
Respecto al texto homérico diremos que no es fácil abordar su proceso de traslación a la lengua castellana. La variedad de dialectos griegos que en él se condensa, su tradición oral y, por tanto, su origen en verso hexamétrico dificultan enormemente la traducción, lo que obliga a mantener una postura clara y definida a la hora de iniciar la tarea, más aún si el público no es especialista. Con todo, propios y ajenos, especialistas y aficionados, encontarán en esta edición de Gredos, con Emilio Crespo, una muy buena manera de internarse en los arcanos de un mundo antiguo que ya era tal para los propios intelectuales griegos de la época clásica.
domingo, 19 de septiembre de 2010
"Los Clásicos de Grecia y Roma" de la Editorial Gredos.
La plataforma Bloguzz ha elegido Argonáutica para valorar una de sus promociones: LOS CLÁSICOS DE GRECIA Y ROMA.
Con ella iniciaremos un selecto recorrido por las obras maestras de las letras clásicas de la mano de la editorial Gredos, a la que el Ministerio de Educación y Cultura le ha concedido el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural.
Pensando en todos los que sois, como nosotros, grandes apasionados de la literatura clásica, y pensando también en aquellos que queráis conocerla, dirigiremos nuestras valoraciones tanto hacia la obra en sí como a la introducción y traducción de los grandes especialistas que han colaborado con Gredos: Carlos García Gual, Francisco Rodríguez Adrados, Francisco J. Gómez Espelosín, Pere J. Quetglas, Emilio Lledó, Francisco L. Lisi, Emilio Crespo, Carlos Schrader y Miguel Candel.
Desde Argonáutica iremos presentando nuestras valoraciones a partir de la próxima semana empezando por una de las grandes obras de toda la literatura occidental: La Ilíada de Homero.
Pensando en todos los que sois, como nosotros, grandes apasionados de la literatura clásica, y pensando también en aquellos que queráis conocerla, dirigiremos nuestras valoraciones tanto hacia la obra en sí como a la introducción y traducción de los grandes especialistas que han colaborado con Gredos: Carlos García Gual, Francisco Rodríguez Adrados, Francisco J. Gómez Espelosín, Pere J. Quetglas, Emilio Lledó, Francisco L. Lisi, Emilio Crespo, Carlos Schrader y Miguel Candel.
Desde Argonáutica iremos presentando nuestras valoraciones a partir de la próxima semana empezando por una de las grandes obras de toda la literatura occidental: La Ilíada de Homero.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Trajano, emperador de Roma.
Trajano fue el militar más grande del Imperio.Fue el primer emperador español y tras Augusto, el más grande de todos los emperadores.
º
domingo, 29 de agosto de 2010
Una crítica de "Centurión"
Confieso que no eran muchas las expectativas antes de ver esta propuesta de Neil Marshall. Ni su director, ni su argumento, ni sus protagonistas tenían para mí el suficiente reclamo ni despertaban la esperanza de ver un nuevo Gladiator.
Y efectivamente: en absoluto un nuevo Gladiator (2000), y sí, como mucho, una de romanos del estilo de Rey Arturo (2004). No se entienda con esto que la película de Ridley Scott sea la panacea de los que algunos han llamado "peplums modernos", pero por lo menos saciaba la necesidad que teníamos muchos de abordar la temática "de romanos" con las técnicas modernas. Si los personajes además resultaban ser "completos", mejor (y para esto se aconseja la útima versión de DVD que incluye escenas eliminadas en la edición estrenada en los cines -así es Ridley).
Creo que por muchas escenas que hayan eliminado en Centurión el resultado no mejoraría.
Si empezamos por los personajes nos damos cuenta de que Michael Fassbender luce en cámara, desde luego, pero insulso a más no poder. Para colmo, extraña enormemente el nombre de su personaje: Quintus ¿¿Días??. A eso le añadimos un Botos (¿o Botox?), un tal Bric, que con una fonética sospechosamente anglosajona, resulta ser la abreviatura de un nombre latino presuntamene ridículo, un "originalísimo" Leónidas (interpretado por un actor llamado ¡Dimitri Leónidas!)...
Desde luego pesa más lo negativo que lo positivo, que lo hay: el personaje de Titus Flavius Virilus parece ser el más completo y la mayoría de las escenas son muy espectáculares, puesto que la fotografía predominantemente en grises y azules contrasta de forma muy visual con los también muy presentes fuego y sangre
Con esto llegamos al manido punto de la excesiva violencia. Al respecto, tengo una idea muy clara: el Mundo Antiguo, y Roma en especial, era violento y truculento, otorgándole una gran importancia a la sangre. Si analizamos las cosas con frialdad, en el combate has de asegurarte que el enemigo no se revuelva contra tí, seas un guerrero íbero, un hoplita griego, un catafracto sirio o un legionario romano... Pero ya sea en una película o en una serie de TV, como dijo un sabio, "hasta en eso hay que tener buen gusto".
domingo, 8 de agosto de 2010
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