sábado, 27 de febrero de 2010

"Aquí mataron a César"

Verónica Becerril | Roma www.abc.es 29/11/2009
¿Sabe que es posible pisar las mismas losas sobre las que mataron a Julio César? La mayoría de los transeuntes —igual romanos que extranjeros— caminan por la zona arqueológica de Torre Argentina sin prestar la menor importancia al área. Sólo algún amante de los felinos se detiene a fotografiar a los gatos que por aquí dormitan a sus anchas sobre la historia de la humanidad.
César fue asesinado precisamente en este lugar, en Torre Argentina, que hoy se extiende indiferente ante el caótico tráfico romano. Como explica a ABC la arqueóloga Marina Mattei, aquí se alzaban varios edificios hasta que Mussolini escogió el lugar para construir su nueva casa. Cuando el dictador fascista hizo demoler los edificios de la zona, emergieron a la superficie la parte superior de tres columnas. El arquitecto de Mussolini convenció entonces al mandatario para que preservase los cuatro templos que acoge el área.
Desde un mirador en lo alto hoy se adivina la silueta de los cuatro templos. Desde aquí los ojos de los pocos espectadores que se detienen en la zona intentan delinear los que fueron muros, escaleras, frisos y columnas. Y precisamente para facilitar la comprensión de este histórico lugar, el ayuntamiento de Roma ha ideado un proyecto por el que dentro de dos años se podrán visitar las entrañas del área. Entonces descubrirán los atareados romanos que, detrás del templo circular, a la altura de la parada del autobús y bajo los pies de los impacientes viajeros, se encuentra el lugar exacto en el que asesinaron a César con 23 puñaladas.
Aunque éste no es el único hallazgo. Bajo el mismo templo se extiende también una pequeña rampa que se hunde en el subsuelo. Aquí los arqueólogos encontraron la cabeza de la diosa Fortuna Huiusce Diei, es decir, la Fortuna de los Días Presentes, a quien el cónsul Quinto Lutacio Catulo consagró la batalla de Vercelli, que puso fin a la guerra contra los cimbros.
Este lugar mágico caído en el olvido era el centro de reunión de las personalidades más importantes de la república, lugar de sacrificios y oración. Los arqueólogos no tienen la certeza de cuáles eran las divinidades adoradas en estos templos, aunque se especula con la diosa de la fertilidad, Feronia, o la ninfa de las fuentes, Juturna.
Torre Argentina no es la única zona arqueológica de Roma que abrirá por vez primera sus puertas al gran público. El ayuntamiento de la capital ha aprobado el proyecto «Roma secreta de la A a la Z», en el que se estudia la reapertura de 21 áreas arqueológicas desconocidas para los amantes de la historia. Saldrán así del olvido la villa de Plinio el Viejo, varios mausoleos, el teatro de Marcello, y el auditorio de Mecenate, podrán abrir sus puertas por primera vez para salir del olvido.
La capital del Imperio sigue descubriendo «joyas» bajo tierra. Aunque en no pocos casos, como en la ampliación del metro de Roma, esos tesoros arqueológicos terminan convirtiéndose en engorroso problema. La ventaja es que las futuras paradas de metro previstas para 2015 albergarán también su respectivo pequeño museo arqueólogico rescatado al subsuelo.

viernes, 26 de febrero de 2010

LATÍN I - Años 52-44 a.C: - "ROMA I" (HBO)-12

  • Capítulo número 12 de la temporada 1 (Primera temporada):
  • Nombre del episodio: Calendas de febrero.
Después de su épica batalla en la arena del circo, Pullo y Voreno se convierten en héroes del pueblo, inspirando multitud de representaciones teatrales, pinturas y canciones. Sin embargo, Voreno ha desobedecido expresamente las órdenes del Emperador interfiriendo en la ejecución de Pullo y se prepara para el que piensa que será su destino, el destierro.
Mientras, Pullo se escapa del hospital, aunque todavía sus heridas no están curadas, y acaba desmayándose y le llevan hasta casa de Voreno. Irene, que sigue trabajando para Voreno a pesar de ser ya una liberta, intenta asesinar a Pullo en venganza por el asesinato de su futuro esposo, pero Niobe se lo impide.
Por otra parte, César ha comenzado la reforma populista del Senado, siguiendo los consejos de su sobrino Octavio. Ha ampliado el número de integrantes y ha dado cabida a representantes de las nuevas provincias de Roma. Hispanos, lusitanos, bretones, galos y todo tipo de bárbaros se dan cita ahora en el Senado. La paciencia de los conspiradores está a punto de agotarse después de esto, y César lo sabe. Por eso, cuando Voreno se presenta ante él para rendir cuentas de su crimen al haber rescatado a Pullo, el dictador no le castiga, sino que premia su nueva popularidad otorgándole un asiento de senador como representante de la plebe. Mientras que Voreno esté a su lado, nadie podrá intentar asesinarle. Esa noche Calpurnia tiene sueños premonitorios que no logran alertar a su marido.
Mientras Pullo intenta que Irene vuelva a confiar en él, Servilia da con la clave para poder apartar a Voreno del lado de César, haciendo posible el asesinato del dictador. A la mañana siguiente manda llamar a Atia para que la visite.
Acompañada de Octavio, Atia acude al cabo de un par de días a la invitación de Servilia. Ésta les recibe con una sonrisa y les cuenta lo que está teniendo lugar en el foro. A continuación, le asegura a Atia que no descansará hasta que no la asesine también a ella.
Mientras tanto, César se está acercando a la puerta del Senado. En la entrada, y a la vez que uno de los conspiradores entretiene a Marco Antonio, la sirvienta personal de Servilia le susurra a Voreno un terrible secreto: su hijo es en realidad de su difunto concuñado. Enfurecido, Lucio corre hacia su casa,dejando su puesto al lado de César y, apenas éste ha atravesado la entrada del edificio, los puñales de los traidores atraviesan su cuerpo.
Enfurecido, Voreno entra en casa y se encuentra a Niobe sola. La mujer se da cuenta de que su esposo ha descubierto la verdad y, sin que Lucio pueda evitarlo, se tira por el balcón y muere. Por su parte, Tito e Irene, reconciliados, iniciarán juntos un nuevo futuro.

  • ACTIVIDADES:
  1. En este capítulo presenciamos un ritual de purificación tras la compra de tierras de uno de los protagonistas (min. 5). Describe los atributos y funciones del dios Terminus al que está dedicado este rito.
  2. Haz una breve descripción de los distintos dioses genuinamente romanos vinculados al ámbito doméstico.
  3. Durante la dictadura de César se llevaron a cabo una serie de reformas en la organización urbana de Roma. Contrasta lo que vemos en este episodio (min. 14) con lo que nos dice Suetonio (Vida de los Doce Césares, Julio César XLIV). Ubica en GoogleMaps: Templo de Venus Genetrix, el Foro de César, El Templo del Divino Julio y la Basílica Julia (recuerda que debes aportar una breve información -sobre todo, pero no sólo, el promotor y la época de su construcción- y una imagen.).
  4. En este episodio hay una breve alusión a la Roca Tarpeya (min. 15). Describe la escena y explica, en relación a ella, la historia de este lugar del centro de Roma.
  5. Lee atentamente el siguiente texto y compara lo que en él se narra con lo sucedido en este capítulo. Presta especial atención a los detalles:
"LXXXI. Prodigios evidentes anunciaron a César su próximo fin. Escasos meses antes, los colonos a quienes la ley Julia había otorgado terrenos en la Campania, para construir casas de campo, destruyeron antiquísimos sepulcros, y con tanto más afán cuanto que en las excavaciones que hacían solían encontrar vasos de labores antiguas. En un sepulcro que guardaba, según decían, los restos de Capys, fundador de Capua, encontraron una plancha de bronce que conservaba en caracteres y palabras griegas la siguiente inscripción: Cuando se descubran las cenizas de Capys, un descendiente de Iulo perecerá a manos de sus deudos, pero no tardará en ser vengado por las desgracias de Italia y para que no se crea que esto es fábula inventada a capricho, citaré en mi apoyo a Cornelio Balbo, intimo amigo de César. Pocas fechas antes de su muerte supo que los caballos consagrados por él a los dioses antes de pasar el Rubicón, y que habían dejado vagar sin amo, se negaban a comer y lloraban; por su parte, el arúspice Spurinna le advirtió, durante un sacrificio, que se guardase del peligro que le amenazaba para los idus de marzo. La víspera de estos mismos idus, habiendo penetrado en la sala del Senado, llamada de Pompeyo, un reyezuelo con una rama de laurel en el pico, aves de diferentes clases, salidas de un bosque vecino, se lanzaron sobre él y lo despedazaron. Por último, la noche que precedió al día de su muerte, creyó en sueños que se remontaba sobre las nubes y ponía su mano en la de Júpiter; y a su vez su esposa Calpurnia soñó que se desplomaba el techo de su casa y que mataban a su esposo en sus brazos, mientras las puertas de su habitación se abrían violentamente por sí mismas. Todos estos presagios y el mal estado de su salud le hicieron vacilar por largo tiempo acerca de si permanecería en su casa aplazando para el día siguiente lo que había propuesto al Senado; pero exhortado por Décimo Bruto a no hacer aguardar inútilmente a los senadores que estaban reunidos desde temprano salió de casa hacia la hora quinta. En el camino un desconocido le presentó un escrito en el que le revelaba la conjuración; César le cogió y lo unió a los demás que llevaba en la mano izquierda con la intención de leerlos luego. Las víctimas que se inmolaron en seguida dieron presagios desfavorables; pero, dominando sus escrúpulos religiosos, entró en el Senado y dijo burlándose a Spurinna que eran falsas sus predicciones porque habían llegado los idus de marzo sin traer ninguna desgracia, a lo que éste le contestó que hablan llegado, pero no habían aún pasado.
LXXXII. En cuanto se sentó, le rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Cimber Telio, que se había encargado de comenzar, acercósele como para dirigirle un ruego; mas negándose a escucharle e indicando con el gesto que dejara su petición para otro momento, le cogió de la toga por ambos hombros, y mientras exclamaba César: Esto es violencia, uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta. Cogióle César el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe le detuvo. Viendo entonces puñales levantados por todas partes, envolviese la cabeza en la toga y bajóse con la mano izquierda los paños sobre las piernas, a fin de caer más noblemente, manteniendo oculta la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas, y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra. Sin embargo, algunos escritores refieren que viendo avanzar contra él a M. Bruto, le dijo en lengua griega: ¡Tú también, hijo mío!. Cuando le vieron muerto, huyeron todos, quedando por algún tiempo tendido en el suelo, hasta que al fin tres esclavos le llevaron a su casa en una litera, de la que pendía uno de sus brazos. Según testimonio del médico Antiscio, entre todas sus heridas sólo era mortal la segunda que había recibido en el pecho. Los conjurados querían arrastrar su cadáver al Tíber, adjudicar sus bienes al Estado y anular sus disposiciones; pero el temor que les infundieron el cónsul M. Antonio y Lépido, jefe de la caballería, les hizo renunciar a su designio."
SUETONIO, Vida de los Doce Césares, Julio César, LXXXI-LXXXII

miércoles, 24 de febrero de 2010

LATÍN I - Años 52-44 a.C: - "ROMA I" (HBO)-11

  • Capítulo número 11 de la temporada 1 (Primera temporada):
  • Nombre del episodio: El botín.
Sin más opciones, Pullo empieza a trabajarcomo matón a Erastes Fullmen y a gastar todo el dinero en prostitutas y en su creciente adicción al opio.Mientras tanto, Voreno asume sus responsabilidades como magistrado, recibiendo a las peticiones y quejas de los ciudadanos y recibe la visita de Mascius, un antiguo compañero del campo de batalla, que le pide que interceda ante César en favor de los veteranos de guerra, que no han tenido la suerte de Voreno, ya que el dinero que César les da no es suficiente y quieren irse a vivir a Italia.
Voreno se muestra reacio a ayudarles, pero finalmente le transmite a César la petición de Mascius: “¿Es posible que me ataquen?”, le pregunta César a su nuevo representante. “Ellos nunca nunca se enfrentarían a ti”, le asegura Voreno, “pero si no están satisfechos, aquellos que no tienen empleo se convertirán en bandidos y ladrones”.
César decide entonces ofrecer a los veteranos de guerra algunas tierras cerca de Alemania, y si Mascius rechaza el trato, Voreno deberá hacerle otra oferta personal, con la esperanza de que así convenza al resto de veteranos a que acepten el trato.
Por otra parte, Bruto se enfada mucho al ver unos dibujos en los que aparece con un cuchillo apuñalando a César por la espalda. Ordena a un sirviente que los borre, pero César le dice que no se preocupe por eso, que los dibujos están por todas partes. Los plebeyos los han pintado con la esperanza de que Bruto los rescate de la tiranía de César, le dice Casio. “Los plebeyos no moverían un dedo por conseguir la libertad”, dice Bruto despectivo. “Les encanta ver a sus superiores luchar. Es más barato que ir al teatro y hay sangre de verdad”.
Cuando Casio le llama cobarde, Bruto reacciona con furia. Sabe en qué se ha convertido César, pero se ha comprometido a ser su amigo. “Él confía en mí. No puedo traicionarle”. “Por amistad vas a dejar que la República muera”, le dice Casio disgustado. “¡Sólo soy un hombre!”, suplica Bruto. “ ¡Y la vida o la muerte de la República dependen de mí!”. Casio contesta bruscamente: “La gente no aceptará la muerte de un tirano a no ser que sea Bruto quien lleve el cuchillo en la mano”. Enloquecido por la posición en la que se ha visto colocado sin quererlo, Bruto abofetea a Casio y se larga.
Por otra parte, Pullo asesina a un hombre a plena luz del día y el crimen es presenciado por una anciana tejedora, que comienza a seguirle por las calles de la ciudad mientras grita “¡asesino!”. Pullo termina desmayándose y acaba en la cárcel.
Como era de esperar, Mascius rechaza el trato de César de las tierras en Alemania y Voreno le hace una oferta personal. Pero éste también la rechaza firmemente (“He sido honesto con mis hermanos desde que derramé la primera gota de sangre… mi honor no está a la venta por tan poco”, Voreno utiliza la misma lógica que logró convencerle a él, intentando hacerle entender que no está ayudando a sus hombres si rechaza la oferta. Mascius negocia una oferta mejor para él y finalmente acepta el trato.
En un acto presidido por Atia, ésta se lleva a César aun rincón para advertirle sobre Bruto: cree que Servilia no descansará hasta que César esté muerto. César se burla de las advertencias de su sobrina: “Me imagino que la pobre Servilia no está muy orgullosa de mí, pero ¿de verdad crees que quiere verme muerto? Qué dramática eres, Atia”.
Voreno y la aterrorizada Niobe llegan a la fiesta de Atia como invitados especiales de César, e intentan mezclarse, torpemente, con el resto de arrogantes invitados. Niobe se ha hecho un vestido para la ocasión, del que Atia se burla diciéndole que es precioso.
Cuando Octavio se entera de que Pullo está en la cárcel por asesinato, le pide a César que intervenga. “No debemos hacer nada”, dice César firmemente. El hombre que Pullo ha matado era muy crítico con su liderazgo, y si intervienen sería sospechoso. Octavio encarga en secreto a Timón que le encuentre a Pullo un abogado, pero no hay ninguno interesado en defenderle. Sólo cuando Timón les ofrece una buena cantidad de dinero, uno de ellos, un hombre joven y de mal aspecto, acepta. Pullo se muestra resignado con su destino y no muestra ningún agradecimiento para con el hombre.
En el juicio de Pullo, presenciado por una multitud que no para de abuchearle, el acusador plantea el caso de forma simple: un hombre bueno ha muerto en manos de un espécimen despreciable. “No le haré perder el tiempo con argumentos aburridos para convencerle de su culpabilidad. Mírenle. Todos sabemos que es culpable”.
Cuando Voreno se abre paso entre la multitud, se encuentra con Mascius, que esconde una espada. Reconoce a otros soldados entre la gente disfrazados de civiles, preparados para abalanzarse sobre los asistentes y matarlos. Aterrorizado por las consecuencias políticas que esto tendría, Voreno le pide a Mascius que no lleve a cabo su plan “por el bien de la República”. César no puede restablecer la ley y gobernar si a los soldados se les permite matar a los ciudadanos sin más.
El abogado de Pullo, nervioso, es incapaz de hacer una buena defensa de su cliente, así que el acusado es condenado a muerte.
Cuando César le dice a Bruto que quiere que gobierne Macedonia, éste se lo toma como una expulsión, una forma de echarle de Roma. César, finalmente, admite que no está seguro de si puede o no confiar en él. Éste insiste en que nunca le ha traicionado. “Si me hubieras pedido que te fuera leal para marchar sobre Roma, lo habría hecho. Habría pensado que estás loco, pero te habría prometido mi lealtad. Porque tú para mí eres como un padre… Pero jamás me pediste que te fuera leal. Sólo me lo pides ahora, a punta de espada”.
César rechaza la acusación. Pero Bruto insiste en que no irá a Macedonia. Cuando César apela a su autoridad legal, Bruto está a punto de llorar. “Eres como un padre para mí”. “Sé razonable”, responde César. “Estás dibujado en todas las paredes de Roma con un cuchillo en mi cuello. Sería estúpido si no me preocupara”. “Está claro que sólo los tiranos necesitan preocuparse de asesinos tiranos”, dice Bruto apretando los puños. “Y tú no eres un tirano. No es eso lo que me has dicho tantas veces?”.
La mañana antes de ser condenado a muerte, Pullo hace una ofrenda a los dioses para que Irene se de cuenta de que está arrepentido de lo que ha hecho y que le concedan a la chica una vida larga y feliz. “Y lo mismo para mi amigo Lucio Voreno y su familia, si no es pedir demasiado”.
En la arena, ante una multitud ansiosa por ver sangre, Pullo tiene que enfrentarse a tres gladiadores gigantes y armados con enormes espadas. Pero se queda arrodillado en medio del círculo, negándose a luchar. “Sólo quiero morir. No quiero herir a nadie”. La gente le abuchea, pero Pullo sigue en sus trece. Sólo cuando uno de sus contrincantes se mete con la Decimotercera, Pullo reacciona y se lanza a por sus supuestos verdugos. El público comienza a animarle, pero uno de los gladiadores consigue quitarle la espada e inmovilizarlo. Pullo ya se teme lo peor, pero, de repente, Voreno se abre paso entre la multitud, espada en mano, baja a la arena y le corta la pierna en dos al gladiador, dejando libre a Voreno. El público, sorprendido, reacciona con gritos de aprobación y ánimo.
Mientras, Posca camina escondido por las calles de la ciudad con una enorme bolsa con dinero en su mano. Entra en una oscura taberna y deja el oro sobre la mesa. “Si volvemos a darte trabajo, espero que no uses otra vez los servicios de un veterano”, le dice al hombre que tiene al lado. Erastes Fulmen asiente en señal de aprobación.

  • ACTIVIDADES:
         1. Describe el juicio a Tito Pullo: ¿qué te llama la atención? Investiga sobre el transcurso normal de un juicio en Roma y contrastalo con lo que ves en el capítulo.
         2. Analiza las partes ideales del discurso según Cicerón y compáralos con la actuación de los abogados.