viernes, 26 de febrero de 2010

LATÍN I - Años 52-44 a.C: - "ROMA I" (HBO)-12

  • Capítulo número 12 de la temporada 1 (Primera temporada):
  • Nombre del episodio: Calendas de febrero.
Después de su épica batalla en la arena del circo, Pullo y Voreno se convierten en héroes del pueblo, inspirando multitud de representaciones teatrales, pinturas y canciones. Sin embargo, Voreno ha desobedecido expresamente las órdenes del Emperador interfiriendo en la ejecución de Pullo y se prepara para el que piensa que será su destino, el destierro.
Mientras, Pullo se escapa del hospital, aunque todavía sus heridas no están curadas, y acaba desmayándose y le llevan hasta casa de Voreno. Irene, que sigue trabajando para Voreno a pesar de ser ya una liberta, intenta asesinar a Pullo en venganza por el asesinato de su futuro esposo, pero Niobe se lo impide.
Por otra parte, César ha comenzado la reforma populista del Senado, siguiendo los consejos de su sobrino Octavio. Ha ampliado el número de integrantes y ha dado cabida a representantes de las nuevas provincias de Roma. Hispanos, lusitanos, bretones, galos y todo tipo de bárbaros se dan cita ahora en el Senado. La paciencia de los conspiradores está a punto de agotarse después de esto, y César lo sabe. Por eso, cuando Voreno se presenta ante él para rendir cuentas de su crimen al haber rescatado a Pullo, el dictador no le castiga, sino que premia su nueva popularidad otorgándole un asiento de senador como representante de la plebe. Mientras que Voreno esté a su lado, nadie podrá intentar asesinarle. Esa noche Calpurnia tiene sueños premonitorios que no logran alertar a su marido.
Mientras Pullo intenta que Irene vuelva a confiar en él, Servilia da con la clave para poder apartar a Voreno del lado de César, haciendo posible el asesinato del dictador. A la mañana siguiente manda llamar a Atia para que la visite.
Acompañada de Octavio, Atia acude al cabo de un par de días a la invitación de Servilia. Ésta les recibe con una sonrisa y les cuenta lo que está teniendo lugar en el foro. A continuación, le asegura a Atia que no descansará hasta que no la asesine también a ella.
Mientras tanto, César se está acercando a la puerta del Senado. En la entrada, y a la vez que uno de los conspiradores entretiene a Marco Antonio, la sirvienta personal de Servilia le susurra a Voreno un terrible secreto: su hijo es en realidad de su difunto concuñado. Enfurecido, Lucio corre hacia su casa,dejando su puesto al lado de César y, apenas éste ha atravesado la entrada del edificio, los puñales de los traidores atraviesan su cuerpo.
Enfurecido, Voreno entra en casa y se encuentra a Niobe sola. La mujer se da cuenta de que su esposo ha descubierto la verdad y, sin que Lucio pueda evitarlo, se tira por el balcón y muere. Por su parte, Tito e Irene, reconciliados, iniciarán juntos un nuevo futuro.

  • ACTIVIDADES:
  1. En este capítulo presenciamos un ritual de purificación tras la compra de tierras de uno de los protagonistas (min. 5). Describe los atributos y funciones del dios Terminus al que está dedicado este rito.
  2. Haz una breve descripción de los distintos dioses genuinamente romanos vinculados al ámbito doméstico.
  3. Durante la dictadura de César se llevaron a cabo una serie de reformas en la organización urbana de Roma. Contrasta lo que vemos en este episodio (min. 14) con lo que nos dice Suetonio (Vida de los Doce Césares, Julio César XLIV). Ubica en GoogleMaps: Templo de Venus Genetrix, el Foro de César, El Templo del Divino Julio y la Basílica Julia (recuerda que debes aportar una breve información -sobre todo, pero no sólo, el promotor y la época de su construcción- y una imagen.).
  4. En este episodio hay una breve alusión a la Roca Tarpeya (min. 15). Describe la escena y explica, en relación a ella, la historia de este lugar del centro de Roma.
  5. Lee atentamente el siguiente texto y compara lo que en él se narra con lo sucedido en este capítulo. Presta especial atención a los detalles:
"LXXXI. Prodigios evidentes anunciaron a César su próximo fin. Escasos meses antes, los colonos a quienes la ley Julia había otorgado terrenos en la Campania, para construir casas de campo, destruyeron antiquísimos sepulcros, y con tanto más afán cuanto que en las excavaciones que hacían solían encontrar vasos de labores antiguas. En un sepulcro que guardaba, según decían, los restos de Capys, fundador de Capua, encontraron una plancha de bronce que conservaba en caracteres y palabras griegas la siguiente inscripción: Cuando se descubran las cenizas de Capys, un descendiente de Iulo perecerá a manos de sus deudos, pero no tardará en ser vengado por las desgracias de Italia y para que no se crea que esto es fábula inventada a capricho, citaré en mi apoyo a Cornelio Balbo, intimo amigo de César. Pocas fechas antes de su muerte supo que los caballos consagrados por él a los dioses antes de pasar el Rubicón, y que habían dejado vagar sin amo, se negaban a comer y lloraban; por su parte, el arúspice Spurinna le advirtió, durante un sacrificio, que se guardase del peligro que le amenazaba para los idus de marzo. La víspera de estos mismos idus, habiendo penetrado en la sala del Senado, llamada de Pompeyo, un reyezuelo con una rama de laurel en el pico, aves de diferentes clases, salidas de un bosque vecino, se lanzaron sobre él y lo despedazaron. Por último, la noche que precedió al día de su muerte, creyó en sueños que se remontaba sobre las nubes y ponía su mano en la de Júpiter; y a su vez su esposa Calpurnia soñó que se desplomaba el techo de su casa y que mataban a su esposo en sus brazos, mientras las puertas de su habitación se abrían violentamente por sí mismas. Todos estos presagios y el mal estado de su salud le hicieron vacilar por largo tiempo acerca de si permanecería en su casa aplazando para el día siguiente lo que había propuesto al Senado; pero exhortado por Décimo Bruto a no hacer aguardar inútilmente a los senadores que estaban reunidos desde temprano salió de casa hacia la hora quinta. En el camino un desconocido le presentó un escrito en el que le revelaba la conjuración; César le cogió y lo unió a los demás que llevaba en la mano izquierda con la intención de leerlos luego. Las víctimas que se inmolaron en seguida dieron presagios desfavorables; pero, dominando sus escrúpulos religiosos, entró en el Senado y dijo burlándose a Spurinna que eran falsas sus predicciones porque habían llegado los idus de marzo sin traer ninguna desgracia, a lo que éste le contestó que hablan llegado, pero no habían aún pasado.
LXXXII. En cuanto se sentó, le rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Cimber Telio, que se había encargado de comenzar, acercósele como para dirigirle un ruego; mas negándose a escucharle e indicando con el gesto que dejara su petición para otro momento, le cogió de la toga por ambos hombros, y mientras exclamaba César: Esto es violencia, uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta. Cogióle César el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe le detuvo. Viendo entonces puñales levantados por todas partes, envolviese la cabeza en la toga y bajóse con la mano izquierda los paños sobre las piernas, a fin de caer más noblemente, manteniendo oculta la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas, y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra. Sin embargo, algunos escritores refieren que viendo avanzar contra él a M. Bruto, le dijo en lengua griega: ¡Tú también, hijo mío!. Cuando le vieron muerto, huyeron todos, quedando por algún tiempo tendido en el suelo, hasta que al fin tres esclavos le llevaron a su casa en una litera, de la que pendía uno de sus brazos. Según testimonio del médico Antiscio, entre todas sus heridas sólo era mortal la segunda que había recibido en el pecho. Los conjurados querían arrastrar su cadáver al Tíber, adjudicar sus bienes al Estado y anular sus disposiciones; pero el temor que les infundieron el cónsul M. Antonio y Lépido, jefe de la caballería, les hizo renunciar a su designio."
SUETONIO, Vida de los Doce Césares, Julio César, LXXXI-LXXXII

miércoles, 24 de febrero de 2010

LATÍN I - Años 52-44 a.C: - "ROMA I" (HBO)-11

  • Capítulo número 11 de la temporada 1 (Primera temporada):
  • Nombre del episodio: El botín.
Sin más opciones, Pullo empieza a trabajarcomo matón a Erastes Fullmen y a gastar todo el dinero en prostitutas y en su creciente adicción al opio.Mientras tanto, Voreno asume sus responsabilidades como magistrado, recibiendo a las peticiones y quejas de los ciudadanos y recibe la visita de Mascius, un antiguo compañero del campo de batalla, que le pide que interceda ante César en favor de los veteranos de guerra, que no han tenido la suerte de Voreno, ya que el dinero que César les da no es suficiente y quieren irse a vivir a Italia.
Voreno se muestra reacio a ayudarles, pero finalmente le transmite a César la petición de Mascius: “¿Es posible que me ataquen?”, le pregunta César a su nuevo representante. “Ellos nunca nunca se enfrentarían a ti”, le asegura Voreno, “pero si no están satisfechos, aquellos que no tienen empleo se convertirán en bandidos y ladrones”.
César decide entonces ofrecer a los veteranos de guerra algunas tierras cerca de Alemania, y si Mascius rechaza el trato, Voreno deberá hacerle otra oferta personal, con la esperanza de que así convenza al resto de veteranos a que acepten el trato.
Por otra parte, Bruto se enfada mucho al ver unos dibujos en los que aparece con un cuchillo apuñalando a César por la espalda. Ordena a un sirviente que los borre, pero César le dice que no se preocupe por eso, que los dibujos están por todas partes. Los plebeyos los han pintado con la esperanza de que Bruto los rescate de la tiranía de César, le dice Casio. “Los plebeyos no moverían un dedo por conseguir la libertad”, dice Bruto despectivo. “Les encanta ver a sus superiores luchar. Es más barato que ir al teatro y hay sangre de verdad”.
Cuando Casio le llama cobarde, Bruto reacciona con furia. Sabe en qué se ha convertido César, pero se ha comprometido a ser su amigo. “Él confía en mí. No puedo traicionarle”. “Por amistad vas a dejar que la República muera”, le dice Casio disgustado. “¡Sólo soy un hombre!”, suplica Bruto. “ ¡Y la vida o la muerte de la República dependen de mí!”. Casio contesta bruscamente: “La gente no aceptará la muerte de un tirano a no ser que sea Bruto quien lleve el cuchillo en la mano”. Enloquecido por la posición en la que se ha visto colocado sin quererlo, Bruto abofetea a Casio y se larga.
Por otra parte, Pullo asesina a un hombre a plena luz del día y el crimen es presenciado por una anciana tejedora, que comienza a seguirle por las calles de la ciudad mientras grita “¡asesino!”. Pullo termina desmayándose y acaba en la cárcel.
Como era de esperar, Mascius rechaza el trato de César de las tierras en Alemania y Voreno le hace una oferta personal. Pero éste también la rechaza firmemente (“He sido honesto con mis hermanos desde que derramé la primera gota de sangre… mi honor no está a la venta por tan poco”, Voreno utiliza la misma lógica que logró convencerle a él, intentando hacerle entender que no está ayudando a sus hombres si rechaza la oferta. Mascius negocia una oferta mejor para él y finalmente acepta el trato.
En un acto presidido por Atia, ésta se lleva a César aun rincón para advertirle sobre Bruto: cree que Servilia no descansará hasta que César esté muerto. César se burla de las advertencias de su sobrina: “Me imagino que la pobre Servilia no está muy orgullosa de mí, pero ¿de verdad crees que quiere verme muerto? Qué dramática eres, Atia”.
Voreno y la aterrorizada Niobe llegan a la fiesta de Atia como invitados especiales de César, e intentan mezclarse, torpemente, con el resto de arrogantes invitados. Niobe se ha hecho un vestido para la ocasión, del que Atia se burla diciéndole que es precioso.
Cuando Octavio se entera de que Pullo está en la cárcel por asesinato, le pide a César que intervenga. “No debemos hacer nada”, dice César firmemente. El hombre que Pullo ha matado era muy crítico con su liderazgo, y si intervienen sería sospechoso. Octavio encarga en secreto a Timón que le encuentre a Pullo un abogado, pero no hay ninguno interesado en defenderle. Sólo cuando Timón les ofrece una buena cantidad de dinero, uno de ellos, un hombre joven y de mal aspecto, acepta. Pullo se muestra resignado con su destino y no muestra ningún agradecimiento para con el hombre.
En el juicio de Pullo, presenciado por una multitud que no para de abuchearle, el acusador plantea el caso de forma simple: un hombre bueno ha muerto en manos de un espécimen despreciable. “No le haré perder el tiempo con argumentos aburridos para convencerle de su culpabilidad. Mírenle. Todos sabemos que es culpable”.
Cuando Voreno se abre paso entre la multitud, se encuentra con Mascius, que esconde una espada. Reconoce a otros soldados entre la gente disfrazados de civiles, preparados para abalanzarse sobre los asistentes y matarlos. Aterrorizado por las consecuencias políticas que esto tendría, Voreno le pide a Mascius que no lleve a cabo su plan “por el bien de la República”. César no puede restablecer la ley y gobernar si a los soldados se les permite matar a los ciudadanos sin más.
El abogado de Pullo, nervioso, es incapaz de hacer una buena defensa de su cliente, así que el acusado es condenado a muerte.
Cuando César le dice a Bruto que quiere que gobierne Macedonia, éste se lo toma como una expulsión, una forma de echarle de Roma. César, finalmente, admite que no está seguro de si puede o no confiar en él. Éste insiste en que nunca le ha traicionado. “Si me hubieras pedido que te fuera leal para marchar sobre Roma, lo habría hecho. Habría pensado que estás loco, pero te habría prometido mi lealtad. Porque tú para mí eres como un padre… Pero jamás me pediste que te fuera leal. Sólo me lo pides ahora, a punta de espada”.
César rechaza la acusación. Pero Bruto insiste en que no irá a Macedonia. Cuando César apela a su autoridad legal, Bruto está a punto de llorar. “Eres como un padre para mí”. “Sé razonable”, responde César. “Estás dibujado en todas las paredes de Roma con un cuchillo en mi cuello. Sería estúpido si no me preocupara”. “Está claro que sólo los tiranos necesitan preocuparse de asesinos tiranos”, dice Bruto apretando los puños. “Y tú no eres un tirano. No es eso lo que me has dicho tantas veces?”.
La mañana antes de ser condenado a muerte, Pullo hace una ofrenda a los dioses para que Irene se de cuenta de que está arrepentido de lo que ha hecho y que le concedan a la chica una vida larga y feliz. “Y lo mismo para mi amigo Lucio Voreno y su familia, si no es pedir demasiado”.
En la arena, ante una multitud ansiosa por ver sangre, Pullo tiene que enfrentarse a tres gladiadores gigantes y armados con enormes espadas. Pero se queda arrodillado en medio del círculo, negándose a luchar. “Sólo quiero morir. No quiero herir a nadie”. La gente le abuchea, pero Pullo sigue en sus trece. Sólo cuando uno de sus contrincantes se mete con la Decimotercera, Pullo reacciona y se lanza a por sus supuestos verdugos. El público comienza a animarle, pero uno de los gladiadores consigue quitarle la espada e inmovilizarlo. Pullo ya se teme lo peor, pero, de repente, Voreno se abre paso entre la multitud, espada en mano, baja a la arena y le corta la pierna en dos al gladiador, dejando libre a Voreno. El público, sorprendido, reacciona con gritos de aprobación y ánimo.
Mientras, Posca camina escondido por las calles de la ciudad con una enorme bolsa con dinero en su mano. Entra en una oscura taberna y deja el oro sobre la mesa. “Si volvemos a darte trabajo, espero que no uses otra vez los servicios de un veterano”, le dice al hombre que tiene al lado. Erastes Fulmen asiente en señal de aprobación.

  • ACTIVIDADES:
         1. Describe el juicio a Tito Pullo: ¿qué te llama la atención? Investiga sobre el transcurso normal de un juicio en Roma y contrastalo con lo que ves en el capítulo.
         2. Analiza las partes ideales del discurso según Cicerón y compáralos con la actuación de los abogados.

    sábado, 20 de febrero de 2010

    viernes, 19 de febrero de 2010

    LATÍN I - Años 52-44 a.C: - "ROMA I" (HBO)-10

    • Capítulo número 10 de la temporada 1 (Primera temporada):
    • Nombre del episodio: Victoria.
    El Senado se reúne para aprobar el nombramiento de César como Emperador, y Bruto y Escipión dejan a un lado su honor y apoyan al hombre contra el que un día lucharon, pidiendo al resto de senadores que hagan lo mismo. "Ha demostrado ser tan prudente y piadoso en la victoria como invencible en la batalla", dice Bruto. "Acabemos con las divisiones y disputas civiles". Tras una votación unánime a su favor, César anuncia que la guerra ha terminado y que habrá cinco días de fiestas y juegos para celebrar su triunfo.
    Mientras tanto, en el vecindario de Aventine se preparan las elecciones municipales y Voreno, nervioso, prepara su primer discurso de campaña. "Se acabaron los tiempos oscuros. César ha puesto fin a la tiranía patricia y va a asegurarse de que se oiga la voz del pueblo". Atia, por su parte, le ofrece a Servilia un asiento a su lado durante la cabalgata, pero ella rechaza la invitación. Se encuentra muy débil tras la humillación que sufrió en la calle y está tramando constantemente contra la familia de Atia. Además, ahora cuenta con la ayuda de Quinto, el hijo de Pompeyo, para vengarse.
    Octavia, por su parte, está acudiendo a un templo todos los días, donde reza fervientemente y ofrece un poco de su sangre a "la Gran Madre". Su hermano va a buscarla porque, con sus escapadas diarias, está dando una mala imagen de la familia. "Quiero estar limpia de obscenidades y debilidad. Quiero renacer como una sierva de la Gran Madre". Cuando Octavio ve las heridas de sus brazos no duda en llevársela del templo a la fuerza.
    Por otra parte, Pullo, que ya no es soldado, monta en cólera cuando le dicen que no puede desfilar con la Decimotercera en los festejos de César. Así que se refugia en lo más parecido a su hogar, las oscuras tabernas llenas de borrachos, donde el hijo de Pompeyo, Quinto, insulta a César ante todo aquél que le escuche. Para preparar la fiesta de César, Octavio unge a su tío abuelo, pintándole la cara de rojo con sangre de buey.
    En la primera ceremonia, el nuevo Emperador preside la ejecución pública de su antiguo enemigo, Vergincetorix (el rey de los galos), al que han mantenido con vida en una mazmorra. Pullo, que ya no tiene nada que perder, le pide a su amigo Voreno que le dé a Irene la libertad, ya que está planeando casarse con ella y formar una familia. "La quiero. Nunca he estado tan seguro de algo en mi vida". Cuando ella se entera de va a ser libre no cabe en sí de gozo y, emocionada, se tira a los brazos de su salvador. Momentos después, el otro esclavo de Niobe, Edipo, también le agradece a Pullo lo que acaba de hacer. "Habíamos pensado en tomar el nombre de Voreno cuando consiguiéramos la libertad, pero Irene dice que debe ser el tuyo el que tomemos cuando se convierta en mi esposa, así que esperamos que estés de acuerdo". Sin dar crédito a lo que oye, Pullo monta en cólera y comienza a golpear al joven esclavo hasta matarlo.
    Después de esto, Voreno decide poner fin a su amistad de una vez por todas. "¿Cómo te atreves a hacer semejante cosa delante de mis hijos?" Mientras tanto, Irene llora desesperada encima del cadáver de su amante. "¡Eres la estupidez en persona! ¡La falta de respeto! ¡Soy candidato a magistrado, no puedo permitir que haya asesinatos en mi casa!". Pullo responde metiendo el dedo en la llaga: "En cambio tú, con tu preciosa y limpia toga blanca, que nunca se ensucia aunque tú estés lleno de porquería. Hace tiempo dijiste que César era un rebelde y un traidor. Y ahora que él te da dinero y tierras, es el salvador de la República". Voreno, que no tiene palabras para responder, intenta golpearle, pero Pullo le rechaza y se va.
    Por otra parte, Bruto se entera de que su madre y Quinto están repartiendo panfletos por la ciudad en su nombre, en los que se refieren a él como "defensor de los principios de la República y en contra de las fuerzas de la tiranía". Bruto le dice a Servilia que podrían matarle por eso, pero ella no parece muy preocupada por ello. "Estás pensando en tu propio beneficio. Yo, en cambio, me preocupo por la historia de Roma", le dice su madre, y le sugiere que haga lo que su padre hubiera hecho: echar a César de Roma. Pero Bruto se niega a tomar parte en la "locura" de su madre. En su lugar, le lleva a César uno de los panfletos. "Me pregunto quién habrá escrito esto...", dice. Bruto sacude la cabeza: "Ojalá lo supiera.".
    Mientras tanto, Pullo, borracho como una cuba, se refugia en las tabernas de nuevo. Allí se encuentra con Erastes Fulmen, que le ofrece un trabajo. "Soy un soldado, no un asesino", le contesta Pullo. "En estos tiempos que corren, ¿cuál es la diferencia entre ambas profesiones?" Pullo duda en un momento dado, pero quizá acepte la oferta...
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    • ACTIVIDADES:
    1. ¿Qué opinión te merece la conversación entre César y Marco Antonio antes del desfile triunfal (min. 18)?
    2. Presta atención al desfile triunfal de César y compáralo con lo que nos cuenta Eutropio (tendrás que traducir la frase, obviamente): "Ante currum tamen Marii Iugurtha cum duobus filiis ductus est catenatus et mox iussu consulis in carcere strangulatus est."
    3. ¿Por qué el jefe augur pinta de rojo la cara del general triunfante?
    4. ¿Qué es la manumisión?¿En qué circunstancias eran normales?

    jueves, 18 de febrero de 2010

    LATÍN I - Años 52-44 a.C: - "ROMA I" (HBO)-9

    • Capítulo número 9 de la temporada 1 (Primera temporada):
    • Nombre del episodio: Útica.
    En las polvorientas planicies de África, Cato y Escipión llegan a la aldea más cercana, acompañados de unos pocos soldados y esclavos. A pesar de haber reunido un ejército con el rey de Numidia, han sido vencidos por César y sus legiones en la batalla final de Tapso y ahora deben decidir qué hacer con sus vidas, ya que César ha conseguido el triunfo absoluto.
    Cato le recomienda a Escipión que considere la posibilidad de hacer las paces con César. "Tú tienes un espíritu tolerante", le dice, y poco después se mete en una habitación para suicidarse. Escipión no tarda en tomar la misma decisión que él y ordena a su ayudante Aquinas que le corte la cabeza. Cuando llega a Roma la noticia de que la guerra ha terminado, un edil anuncia que "el último estandarte de Pompeyo ha caído y Roma está en paz". César, Marco Antonio y sus legiones regresan a la ciudad como héroes.
    Después de dos años de guerra, Voreno vuelve a casa acompañado de Pullo. Durante la ausencia de su marido, Niobe ha descubierto sus dotes de empresaria junto a su hermana Lyde: ambas regentan ahora la carnicería de Evander y el negocio va realmente bien. Niobe le propone a Lucio que se una a ellas. Por su parte, Pullo no tiene muy claro qué hacer con su vida y decide centrar toda su atención en Irene.
    Otro que también vuelve a Roma es el joven Octavio, convertido en todo un hombre y con grandes ideas para la ciudad. Atia, que envió a su hijo a la academia para alejarlo de las intrigas políticas, parece muy contenta de su regreso y decide celebrar una cena de bienvenida, aunque el verdadero motivo es el regreso triunfal de su querido César. Servilia, que sigue empeñada en arruinar al procónsul, le pide a su hijo Bruto que le deje ir con él a la fiesta, a pesar de que todavía está enfadada con si hijo por haberse rebajado ante el dictador; éste se resiste a renunciar a su lealtad a César.
    Su madre asegura que las razones por las que está en contra de su antiguo amante son estrictamente políticas, no personales. Durante la cena de bienvenida, Servilia busca con los ojos a César, pero él desvía la mirada. Octavia se da cuenta y no le quita los ojos de encima a su amante, ajena a que Octavio está muy pendiente de su propia hermana. Esta cadena de deseos ocultos se ve interrumpida cuando César le pregunta a Octavio si quiere formar parte de la República y le invita a sentarse en la mesa de los pontífices, a pesar de las protestas del jefe Augur. Pero el joven insiste en que prefiere centrarse en su poesía.
    Servilia comienza a obsesionarse con la idea de descubrir la verdad sobre la enfermedad secreta de César, con la esperanza de poder utilizar esa información en su contra. Para ello, le pide a Octavia que intente averiguarlo a través de su hermano, llegando incluso a sugerirle que lo seduzca si hace falta. "Un hombre joven le contaría cualquier cosa a su amante". Octavia se siente muy ofendida ante la propuesta de Servilia y se va hacia la puerta, pero entonces Servilia le revela su propio secreto: vio cómo uno de los hombres de Atia mataba a su esposo, Gallo.
    Muy a su pesar, Voreno y Pullo se ven a sí mismos trabajando bajo las órdenes de Lyde en la carnicería. El vendedor de al lado es amenazado por dos matones y Voreno interviene para evitar que le maten. Poco después descubre que los dos hombres trabajan para Erastes Fulmen, el comerciante que intentó que trabajara para él como matón, y que ahora es el criminal más poderoso de Roma. "Mata a todo el que se le pone por delante", le dice Niobe a su marido.

    Al día siguiente, Erastes llega a casa de Voreno acompañado de un grupo de matones y un montón de perros feroces para darle un ultimátum: debe reunirse con él en el foro para pedirle disculpas y besarle los pies en público. Si no lo hace, sus perros, entrenados para ello, violarán a su mujer y a sus hijos. Niobe envía entonces a sus hijos a casa de sus primos. Mientras tanto, Voreno y Pullo se preparan para atacar si es necesario. Pero no son los matones de Erastes los que llegan a casa de Voreno sino varios oficiales que anuncian la llegada de Cayo Julio César, "Emperador de las legiones gálicas".
    Cuando Erastes y sus hombres se acercan, ven a la guardia personal de César custodiando la casa de Lucio Voreno y se marchan. César acude a casa de Lucio Voreno para proponerle que se convierta en Magistrado del Bajo Aventino, ya que lo considera un hombre de confianza y es respetado por sus vecinos. Pero Lucio, que sigue pensando que César ha traicionado a la República, rechaza el cargo: "Señor, con todos mis respetos. No compartos tus ideas políticas. Así que va contra mis principios". "No soy un tirano. He adquirido los poderes de dictador de forma legal. Ningún hombre ama la República tanto como yo. No descansaré hasta que todo vuelva a ser como antes", asegura César. Finalmente, Lucio acepta y César sale con él de la villa, para presentarlo ante una multitud entusiasmada y que no para de vitorearle. Mientras tanto, Pullo se está emborrachando y le cuenta a Irene que sus padres fueron esclavos. "Me arrancaría el corazón del pecho antes que arrodillarme ante cualquiera".
    Por otra parte, Octavia quiere vengarse de su madre por lo que Servilia le ha desvelado y decide seducir a su hermano. Pero lo que el chico le cuenta es que Tito Pullo y él asesinaron a Evander por mantener relaciones con Niobe. Esta información, aparentemente inútil, no satisface a Servilia, que insta a Octavia a que se acueste con su hermano para descubrir lo que realmente le interesa. Pero la incestuosa relación es descubierta por Merula, una de las criadas de Atia. Y a pesar del mal trago, Octavia sigue sin saber que César es epiléptico. Cuando Atia se entera de lo ocurrido, les persigue con un látigo para azotarles, pero Octavia le pide explicaciones por el asesinato de su marido. Atia le jura que no tuvo nada que ver con ello.
    Al día siguiente, cuando Servilia sale a dar un paseo con sus sirvientes, los hombres de Timón les tienden una emboscada. Son los mismos que mataron a Evander, que comienzan atacando a los sirvientes de la noble para después cortarle a ella su larga melena pelirroja, arrancarle el vestido y golpearla con un palo. Servilia se queda tirada en la calle, prácticamente desnuda, mientras Timón contempla la escena con mirada triste.
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  • ACTIVIDADES:


    1. ¿Por qué Catón el Joven pasó a partir de este momento (min. 4) a ser sinónimo de virtus romana? Ubica Útica en GoogleMaps , incluyendo, como siempre, la información que nos interese en este momento.
    2. Investiga sobre los principios fundamentales de la filosofía estoica y ponlo en relación con algún personaje concreto de la serie
    3. ¿Qué tipos distintos de representación teatral había en Roma?
    4. Aporta una sucinta explicación sobre las Fiestas Parentales (min. 11.45) aportando algunas imágenes.
    5. En este episodio (min. 24) Octavio recita el poema 2 de Catulo. Aporta información breve sobre la vida de este poeta y su relación con César (hay poemas en los que se refiere a él: 11, 57 y 93). Escribe lo que recita Octavio y compáralo con el poema original. Haz un breve comentario crítico sobre él.