domingo, 1 de noviembre de 2009

Un tiempo para la relajación...

Porto Katsiki es definitivamente una de las playas más hermosas de Grecia. Está situado en la parte sudoeste de la isla de Lefkada, a cerca de 60Km de la ciudad de Lefkas.

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Llegar allí es interesante. Parte del camino es bueno aunque haya que subir por colinas (más bién las montañas) llenas de curvas a subir. La otra mitad del camino es estrecho, realmente estrecho.

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sábado, 31 de octubre de 2009

El Vaticano en la red, Urbi et interneti


El santo ocio o la necesidad de sobrevivir han llevado al Vaticano a modernizarse. Entre las medidas, este diccionario de latín contemporáneo.

¿Saben cómo se llama el básquet en latín? ¿No? Pues se llama follis canistrique ludus, se lo juro, y bestseller se dice liber máximus divénditus, los blue jeans son bracae línteae caerúleae, y en fin, la minifalda es una tunícula mínima. Para que vean que el latín también se aggiorna.

Así las cosas, como una azafata puede ser una de esas sonrientes señoritas que guían al público en los eventos públicos, y también la que atiende a los pasajeros de un avión, si la primera fuese vestida con hot pants, sería una vectorum adiutrix cum brevíssimae bracae femíneae, mientras que si la segunda lo es a bordo de un jumbo, será una aeria ministratrix in capacíssima aerinavis, donde corre escaso riesgo de encontrarse a un miles decíduus cum parvum subligaculum, es decir: un paracaidista vestido solo con un slip, aunque puede que sí munido de su umbrella descensória, o sea, de su paracaídas.

Se preguntarán a qué se deben mis conocimientos de este latín que más que aggiornado casi parece uptodatezado. Y les contesto que ello tiene que ver, fundamentalmente, con el hecho de que la Iglesia católica –¡ojo!, ella como tal, no la fe católica, tan respetable como cualquier otra– siempre me ha parecido una institución muy divertida, sobre todo ahora que carece de poder para quemar brujas y herejes. Por eso, desde hace algún tiempo, me he convertido en un asiduo del dominio web del Vaticano, y es ahí donde encontré el diccionario de italiano-latín que me provoca continuas carcajadas. Y como soy muy solidario, deseo compartir mi regocijo.

Reconozcamos de entrada que lo de poner al día el latín es lógico, si como, según parece, el papa Ratzinger quiere dar marcha atrás en la rueda de la Historia, al menos en la de su Iglesia. Este papa es inteligente y sabe que la tal rueda también tiene marcha atrás, pero el idioma no. El idioma y el tiempo son las dos únicas entidades indómitamente independientes y totalmente autárquicas: para nada dependen de nosotros, antes al contrario. Conque si el papa quiere que su Iglesia vuelva al ayer, también sabe que tendrá que hacerlo con un idioma puesto al día.

Lo que quizás resulte chocante es el tipo de criterios a emplear en esa actualización idiomática.

Hay palabras donde funciona el recurso de echar mano a la toponimia: un hidalgo pasa a ser un nóbilis Hispanus; una lady, una Ánglica múlier conspícua; una mazurca la saltátio Polónica; un poncho el páenula Americana; el vodka una válida pótio Slávica; y un safari una venátio Africana. También es archinatural que el agua de colonia se convierta en odoramentum Coloniense.

Pero ¿qué sucede con los objetos y actividades que en los gloriosos tiempos del latín ni siquiera podían imaginarse, como todos los reseñados al iniciar estas digresiones? Tal parece que la solución no fuese sino el descriptivismo macarrónico, y así lo demuestran inequívocamente el bidet, ovata pelvis; el magnetófono, máchina echóica; el claxon, sonorus autocineti index; el jeep, autocinetum locis iniquis aptum; los cheques de viajero, mandatum nummárium periegéticum; o el venerable tren, hamaxóstichus, con su currus dormitórius (obviamente coche-camas) y su currus cenatorius (obviamente coche-restaurante), eso para no hablar del dactilógrafo, machínulae scriptóriae peritus; del publicista, scriptorum vulgator; del barman, tabernae potóriae minister; del kamikaze, voluntárius sui interemptor; del psicólogo, humani ánimi investigator; y del volatinero en ala Delta, aerinavis velíferae gubernator.

Otro problema no desdeñable es el derivado de la evolución semántica de ciertos términos, de tal manera que a quienes nos relamemos degustando pasteles, pizzas y el postre favorito —entre otros— de Álvaro Mutis, se nos haría muy cuesta arriba imaginarlos, y no digamos ya deglutirlos, en sus respectivas formas neolatinas de placenta farta (tarta), placenta compressa (pizza) y pomorum placenta (strudel de manzana). “¿Un poquito más de placenta, señor?”. “No, gracias”, denegaríamos, con la sonrisa torcida.

Luego, en materia política, sí, el apartheid como segregátio nigritarum no está mal descrito, pero reducir el gulag a un simple campus captivis custodiendis viene a ser algo así como darle una bofetada sin mano a todas las víctimas del régimen que lo inventó. En tanto que oír definir al putsch como una subitánea rerum convérsio debe sonarle como música celestial a Pinochet (y a un par de felones de su calaña).

Y todavía mientras las palabras se presentan aisladas, los significados son más o menos deducibles a partir de la formulación, pero si nos sale al paso un texto donde se habla de un iúvenis voluptárius de la aerinavis celérrima societas al que se ha visto durante el éxiens hebdómada en una cénula subdivalis de un connotado gregalis latro, cuyos invitados terminaron algunos en una taberna nocturna y otros en un deversórium autocinéticum... ¿nos creemos con las agallas lingüísticas, con los arrestos lexicográficos suficientes, como para descubrir que se nos habla de un playboy del jet set a quien se ha visto durante el fin de semana en el picnic organizado por un famoso gángster (cuyos invitados terminaron algunos en un club nocturno y otros en un motel)? Y si un amigo nos cuenta que estuvo en la pellicularum cinematographicarum theca viendo una pelli armentariorum, además de pensar que es un gilipollas, ¿deduciríamos sin vacilar que estuvo en la cinemateca viendo un western (una peli de vaqueros, donde vaquero se dice armentarius)?

Para un disfrute mayor y ad líbitum, abran en internet la dirección www.vatican.va, y dentro de ella la sección en español, programando en la ventana de búsqueda la palabra latinitas, y en el menú de ella la entrada Fundación Latinitas, y dentro de esta Lexicon recentis Latinitatis, que abarca más de 15.000 neologismos traducidos al latín, y donde dizque han colaborado expertos de todo el mundo... la mayor parte de ellos grandes humoristas, según mi nada pía opinión.

viernes, 30 de octubre de 2009

PARECIDOS RAZONABLES (VIII)


Arthur Schopenhauer (filósofo alemán, s.XIX)
El Germano, el Jinete Sin Cabeza
(Sleepy Hollow de Tim Burton)


jueves, 29 de octubre de 2009

LATÍN I / LATÍN 4º ESO - Siglo V a.C. - "Los inicios de la República Romana" (extracto de ROMA de Simon Baker)



LATÍN I / LATÍN 4º ESO - Repasando online.

En los siguientes enlaces se pueden practicar aquellas primeras cuestiones importantes de la gramática latina:


Más ejercicios AQUÍ.

Felix Anniversarium, Asterix!!



Astérix cumple 50 años, los mismos antes de Cristo en los que Goscinny y Uderzo nos situaban en cada libro del irreductible galo, que junto a sus compañeros,sólo teme una cosa: que el cielo se desplome sobre sus cabezas.

Las aventuras de Asterix, su inseparable amigo Obelix y todos sus vecinos de aldea son parte de la infancia de muchos de nosotros, enfrascados en sus peculiares historietas de lucha contra los romanos "cabezas cuadradas". Es precisamente en esto donde probablemente resida su intemporal éxito: la manera en la que Albert Uderzo y, sobre todo, René Goscinny, tenían de describirnos de forma tan desenfadada el contraste de culturas, el fenómeno de la romanización e, incluso, las herencias tecnológicas que el Imperio Romano ha dejado sembradas por Europa

De niño Asterix gusta por su invencibilidad, fruto de los arcanos druídicos de Panoramix, pero también por su astucia e ingenio. Disfrutas viéndole romper poderosas cadenas sólo con alargar un brazo (Asterix el Galo) o poniendo en órbita al poco espabilado legionario romano.
Si se es adolescente, el comic comienza a revelar su gran bagaje artístico. Fiel a esa edad uno se identifica con el carácter contestatario y libre de los irreductibles galos (La Residencia de los Dioses), que no asumiran jamás que haya más autoridad que la suya propia, sólo se someterán a burdas supersticiones e ídolos falsos (Asterix y el Adivino) En este momento de tu vida, descubres lo enganchado que estás a las tramas que Goscinny te plantea.

Cuando se llega a la edad adulta, aparecen, por fin, las sutilezas. Y todo el mundo fantástico de Asterix se te antoja menos ficticio y, en cambio, más histórico de lo que pueda parecer.

Obviamente los romanos no tenían parques de atracciones tal y como los conocemos hoy (El Combate de lo Jefes) ni ambientes tan modernamente playeros como los que visitan Asterix y Obelix en Massilia o Nicaea (La Vuelta a la Galia), pero a poco que uno se documente, se dará cuenta de que eso es sólo una presentación satírica de lo que seguramente fue.
Y cada detalle tiene un sentido, presentado con un humor finísimo: las conjuras romanas, la brutalidad "bárbara", la romanización...


Y es que los amantes de eso que globalmente se viene a llamar Mundo Antiguo, en toda su amplitud, le debemos muchísimo a Asterix y a algunas de sus aventuras, por lo que representó para nosotros en la niñez y por lo que representa ahora. Estas aventuras llegaron a presentarnos de forma tan divertida y única los tópicos de cada uno de los pueblos que en aquella época convivieron sin remedio: galos (El Escudo Arverno, La Hoz de Oro...), romanos (La Residencia de los Dioses, Los Laureles del César...), galorromanos (El Combate de los Jefes), belgas (Asterix en Bélgica), egipcios (Asterix y Cleopatra), griegos (Asterix en los Juegos Olímpicos), bretones (Asterix en Britania) y bárbaros de toda índole (Asterix y los Normandos, La Gran Travesía...).

La aventuras de Asterix se han convertido en principio, medio y fin de algunos: principio, porque nuestro interés por lo antiguo empezó a cuajar desde la niñez; medio, porque nos sirve para enseñar y motivar a nuestros alumnos y alumnas para que nos acompañen en un viaje por la historia; y es fin, porque hacerte con los comics de Asterix se convierte en una meta romántica que todo el mundo entiende, respeta y comparte.